Casi a los 5 años entré a Kinder, con mi superloncha de Superman, ¡¡¡ era espectacular !!!, llevaba mi super sándwich, mi super leche y mi super fruta.
Mi mamá prefería que yo llevara mi leche en vez de aprovechar la que daba Pinochet, pero en fin, el caso era el mismo, las 2 provenían de dictaduras, jajaja. Me lo lloré todo, recién ahora supe que los primeros días mi mamá se quedaba esperándome, yo lloraba y me ponía a cantar, con eso se me pasaba, recuerdo un día en que yo tenía la mano agarrada de mi mamá y la Tía Rosita (Una profesora) me tiraba para entrar a clases, los brazos me crecieron unos 2 ctms. (“Juntos iremos con las golondrinas y el mundo será nuestro hogar”), esa era la canción que cantaba, la de las “zapatillas voladoras”, después supe que varios en mi barrio tenían esas zapatillas voladoras aunque les daban otros usos, para el “lanzaso” o literalmente para volar con la hierba milagrosa.
Primera lección: Un día había terminado de llorar y la profesora me puso como ejemplo frente a un compañero que aún gritaba, viendo de adulto esa situación me doy cuenta de la importancia que tiene el recalcarle a un niño algo positivo que haga.
Segunda lección: Otro día se acabo la leche y junto con otros compañeros que teníamos lonchera nos indicaron que debíamos compartir la que teníamos, también fue una linda sensación el sentirse útil, aunque suene feo, la leche de Superman alcanzó para varios (obvio, era Superman).
Por eso me agradan las mañanas con sol, la sensación en la cara era estupenda, Michel se iba donde la Mama con su taza de leche y su pan, yo me iba a la escuela, esas con nombre de buque de guerra gringo la D-518, otra paradoja porque se llamaba Escuela George Washington – República del Ecuador (¿?), ¿Qué cresta fue a hacer George Washington al Ecuador?.
lunes, 4 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)