Reconozco que sólo fui una vez a “la leche” y porque faltaban niños por la lluvia, me daba vergüenza, una tontera si se piensa que andaba toda la mañana cagado del hambre, no sé, era como una especie de arribismo el pensar, “yo no necesito”, aunque flaco, flaco no estaba eso si, pero ojo que en el liceo me anoté de los primeros e incluso pedía para llevar.
Siempre fui regodeon para comer, así que “al almuerzo” menos fui, era un mundo inexplorado, ver como mis compañeros desaparecían por esas puertas y salían con unas galletas duras pero ricas, o que comentaban el menú, fue algo que me perdí.
Recuerdo que una vez a un compañero le negaron la leche porque según la profe no necesitaba, Ricardo creo que se llamaba, sus descargos eran que si bien estaba gordito (más hinchado que Elvis Presley), se sentía débil, corroboró su queja desmayándose cuando le sacaron sangre.
Como dije anteriormente, la escuela era República del Ecuador, y para las fiestas de la independencia se invitaba al Cónsul, yo creía que era lo mismo que “conde” , ahhh y le bailaban el “San Juanito”, con orgullo puedo decir que mi hermano pertenecía al staff de bailarines.
Hoy llueve decía la profesora, así que haremos educación física en el gimnasio que para el caso daba lo mismo porque tenía 3 ventanas buenas, sacaba una caja de madera (made in Temuco) y comenzaba a golpearla con ritmo, alrededor todos nosotros como en una trilla, saltando y corriendo.
El recreo es típico de dictadura supongo, todos en fila y marchábamos con una canción militar que ponía “Don Arturo”, era un disco de vinilo y que no me hubiera extrañado que hubiera sido rescatado por la gente de Ohiggins, sin querer hacer notar mi preferencia política, la maldita dictadura y su régimen también nos alcanzaba, porque teníamos a “los brigadas”, alumnos escogidos al azar , “con vocación de servicio” que se ponían un cinturón blanco de plástico lavable, ellos eran la autoridad, cuando estai chico ver ese uniforme te amedrenta , pero cuando estai en octavo te da lo mismo, una de sus principales funciones eran que no pasáramos en rojo el semáforo o vigilar que no escupieran los pasamanos cuando veníamos bajando, si te portabas mal o peleabas, te llevaban detenido (mientras lo escribo me cago de la risa), ahhh pero ninguno desapareció, cabe acotarlo.
Otra cosa que tenía un poco de autoridad pero que era simplemente ser goma del aseo era ser “semanero”, con una “S” en el brazo, me hacía a la idea de que la S que tenía Superman en el pecho también era de semanero pero volvía a la realidad y a tomar la escoba se ha dicho, pero una de las cosas buenas era comprar la lista de útiles, generalmente por el dinero nunca la comprábamos cuando la pedían, incluso una vez nos llegó a fines de abril y eso que teníamos la tarjeta CMR (Clase media recargada o recagada según sea el caso), además, debo reconocer que provengo de una familia con visión de futuro porque generalmente se vive con el sueldo del mes que viene, hoy me doy cuenta que es un gen incorporado y supongo que mi hijo también lo trae porque se come el postre de premio antes que el almuerzo.
Pero si crees que lo que cuento es malo, o que hago alusiones sólo a lo negativo es porque la verdad es que no hay cosas malas, el hecho de no negarlo es porque me gusta que haya sido así, no lo quiero de otra manera, porque es una hermosa etapa en mi vida, los amigos de entonces aún los conservo, mi problema es como enseñarle esas cosas a mi hijo sin que pueda él vivirlas.
martes, 8 de julio de 2008
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